¿Qué es el cáncer?

 

El término “cáncer” designa a un amplio grupo de enfermedades que comienzas en las células, componentes básicos del organismo. Para entender por qué se produce esta patología es necesario referirse a lo que sucede cuando las células normales se hacen cancerosas.

 

El cuerpo está compuesto por muchos tipos de células. Normalmente, las células crecen y se dividen para producir nuevas que son indispensables para mantener sano el organismo. Algunas veces este proceso ordenado se descontrola. Nuevas células se siguen formando cuando el cuerpo no las necesita y otras viejas no mueren cuando deberían morir, formando una masa de tejido que se denomina tumor. Es importante aclarar que los tumores pueden ser benignos o malignos y sólo estos últimos son cancerosos.

 

Los tumores benignos no son cancerosos ya que las células de este tipo de tumores no se diseminan a otras partes del cuerpo, crecen en el lugar, generalmente se pueden extirpar y en la mayoría de los casos no reaparecen.

Los tumores malignos son cancerosos. Dado que sus células tienen anomalías se dividen sin control y sin orden, pueden invadir y destruir el tejido a su alrededor, entrar al torrente sanguíneo o al sistema linfático y diseminarse a otros órganos.

 

Los vasos sanguíneos comprenden una red de arterias, vasos capilares y venas por los que circula la sangre en el cuerpo. El sistema linfático lleva un líquido llamado  linfa y algunos glóbulos blancos de la sangre a todos los tejidos del cuerpo a través de los vasos linfáticos. Al moverse por el torrente sanguíneo o por el sistema linfático, el cáncer puede diseminarse desde el sitio primario y formar nuevos tumores en otros órganos. A este proceso se lo denomina metástasis.

Fuente: Instituto Nacional del Cáncer

 

Factores de riesgo

 

¿Qué es un factor de riesgo?

Un factor de riesgo es cualquier rasgo, característica o exposición de un individuo que aumente su probabilidad de sufrir una enfermedad o lesión. Entre los factores de riesgo más importantes cabe citar la insuficiencia ponderal, las prácticas sexuales de riesgo, la hipertensión, el consumo de tabaco y alcohol, el agua insalubre, las deficiencias del saneamiento y la falta de higiene.

 

El cáncer es en gran medida prevenible y tiene un carácter multifactorial ya que no se genera por una sola causa. Es importante adoptar hábitos de vida saludables, realizar controles regulares de salud y evitar la exposición a elementos tóxicos que predisponen al desarrollo de tumores.

 

Al menos un tercio de todos los casos de cáncer pueden prevenirse.

 

Mas información INC 

Mas información WHO

 

 

¿Cuáles son los principales factores de riesgo?

 

Tabaco

El tabaquismo es el factor de riesgo evitable que por sí solo provoca más muertes por cáncer en todo el mundo, ya que provoca aproximadamente el 22% de las muertes anuales por esa causa. 

 

Falta de actividad física, factores alimentarios, obesidad y sobrepeso

Otro modo importante de afrontar la lucha contra el cáncer consiste en modificar la alimentación. Existe un nexo entre el sobrepeso y la obesidad, por un lado, y muchos tipos de cáncer, como el de esófago, colon y recto, mama, endometrio y riñón, por el otro. Las dietas ricas en frutas y hortalizas pueden tener un efecto de protección contra muchos tipos de cáncer.

 

Una actividad física regular y el mantenimiento de un peso corporal saludable, junto a una dieta sana, reducirán considerablemente el riesgo de contraer cáncer. 

 

Consumo de alcohol

El consumo de alcohol es un factor de riesgo para muchos tipos de cáncer, como los de boca, faringe, laringe, esófago, hígado, colon y recto, y mama. El riesgo de cáncer aumenta con la cantidad de alcohol consumida. 

 

Infecciones

Los agentes infecciosos son la causa de casi el 22% de las muertes por cáncer en los países en desarrollo y el 6% en los países industrializados. Las hepatitis virales B y C provocan cáncer de hígado y la infección por el virus del papiloma humano, cáncer del cuello del útero; la bacteria Helicobacter pylori aumenta el riesgo de cáncer de estómago.

 

Fuente: Organización Mundial de la Salud

 

 

PREVENCIÓN DEL CÁNCER

La prevención constituye la estrategia a largo plazo más efectiva para el control del cáncer.

Existen dos tipos de prevención:

 

Prevención primaria

La prevención primaria consiste en diferentes hábitos que las personas pueden adoptar para prevenir cualquier tipo de cáncer. Está comprobado científicamente que tener hábitos saludables cotidianamente reduce hasta un 40% las posibilidades de contraer cualquier tipo de cáncer.

Las principales pautas que se recomiendan son: 

 

Alimentación saludable: Adoptar dietas saludables que estén basadas tanto en el consumo diario de frutas y verduras (al menos cinco porciones por día) y de legumbres, cereales integrales y frutos secos, como en la reducción del consumo de grasas de origen animal (fiambres, embutidos, manteca y leche entera) y de ácidos grasos trans (productos de pastelería, snacks y  golosinas, entre otros). 

 

Actividad física: Realizar actividad física todos los días, al menos 30 minutos.

 

Evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol (más de dos vasos de vino o 350 cc de cerveza por día).

 

Evitar la exposición al sol entre las 10 y las 16 horas y utilizar protectores solares y ropa que proteja la piel. Estas medidas deben extremarse especialmente en los grupos más vulnerables: niños menores de 3 años y personas de piel blanca, cabello y ojos claros. Dicha recomendación es aconsejable no sólo para aquellas personas QUE concurren a playas, piletas y lugares turísticos en general, sino también para quienes practican habitualmente deportes y para quienes trabajan en ocupaciones que se desarrollan en espacios abiertos.

 

Usar preservativo en todas las relaciones sexuales para reducir el riesgo de infecciones de transmisión sexual como el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), asociado con la probabilidad de desarrollar Linfoma y Sarcoma de Kaposi y el Virus del Papiloma Humano (VPH) asociado con cáncer de cuello de útero. Es importante aclarar que dado que el VPH se transmite por contacto sexual (por ejemplo, manos en contacto con zonas genitales), el uso del preservativo no evita totalmente su transmisión.

 

Fuente: Instituto Nacional del Cáncer

 

 

Prevención secundaria

La prevención secundaria consiste en realizarse los estudios preventivos recomendados  para detectar el cáncer en sus estadios iniciales, que es cuando existen mayores probabilidades de tratamiento y cura.

 

Controles para prevenir el cáncer:

 

Mujeres de 25 a 64 años:

Realizarse el examen de PAP a fin de diagnosticar a tiempo el cáncer de cuello uterino. Es fundamental aclarar que si este estudio da resultado negativo durante dos años seguidos, puede seguir realizándose cada tres años.

 

Mujeres de 50 a 70 años:

Realizar por parte de las mujeres sanas, que nunca padecieron enfermedades en las mamas ni tienen antecedentes familiares, una mamografía cada 2 años. Las mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama deberán decidir con su médico cuál es el momento adecuado para comenzar con los controles.

 

Hombres y mujeres de 50 a 75 años:

Realizar el test de sangre oculta en materia fecal inmunoquímico.

Éste se utiliza para saber si hay presencia de sangre en la materia fecal, no observable a simple vista. Varias son las causas que pueden generar la aparición de sangre oculta en la materia fecal, entre ellas los pólipos o el cáncer colorrectal. Una ventaja de este examen es su simpleza y que puede ser realizado por la persona en su propia casa.

 

Fuente: Instituto Nacional del cáncer

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