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¿Cuánto cuida el hombre su salud?

  • Foto del escritor: LALCEC Argentina
    LALCEC Argentina
  • 27 nov 2025
  • 3 Min. de lectura
hombres

Hablamos con el médico y sociólogo Guillermo Raúl Ferron, en el marco del mes de concientización del cáncer de próstata, para entender mejor las barreras culturales y generacionales que influyen en los hombres a la hora de cuidar su salud.


¿Podemos pensar que existen ciertas barreras culturales por la cual los hombres acuden menos a las citas médicas?

Sí, sin duda hay barreras culturales muy arraigadas que asocian la masculinidad con la autosuficiencia y la negación de la vulnerabilidad. En general, los varones son socializados bajo la idea de que hay que “aguantarse” el dolor y de que no hay que mostrar debilidad para ser más "fuertes". Esa construcción social y simbólica actúa como una barrera invisible al momento de buscar atención médica.


¿Cuáles son las posibles causas por las que los hombres acuden al médico?

Generalmente, los varones van al médico cuando el malestar es muy evidente y se vuelve inevitable -cuando el cuerpo (o la mente) los “obliga” a hacerlo-, o bien por situaciones que afectan su desempeño cotidiano o laboral. En mucho menor medida, por prevención. Por otro lado, hay un grupo importante que consulta cuando alguien cercano, generalmente esposas o hijas, los incentiva y los acompaña en el proceso, lo que demuestra que el apoyo afectivo o familiar tiende a ser un factor condicionante muy fuerte.


¿Qué impacto tiene esto en la salud de los hombres?

Impacta de manera negativa. La postergación de las consultas puede derivar en diagnósticos tardíos, tratamientos más complejos y pronósticos más graves. Además, podría generar un impacto psicológico, ya que la negación del malestar también refuerza una desconexión emocional con el propio cuerpo, repercutiendo en el bienestar integral.


Los hombres que sí acuden a los médicos, ¿lo hacen por motus propio o son incentivados por otras personas?

En la mayoría de los casos, lo hacen por incentivo de otras personas —parejas, madres, hijas o amistades. Como mencionábamos, las mujeres, en particular, cumplen muchas veces un rol de “promotoras de la salud y los cuidados” dentro de las familias. Aún así, empieza a haber una leve transformación en generaciones más jóvenes, donde algunos varones buscan activamente cuidar su salud, aunque todavía sigue siendo minoritario.


¿Existen diferencias entre generaciones en la relación de los varones con el cuidado de su salud?

Sí. Los varones jóvenes, especialmente en contextos urbanos, suelen mostrar mayor apertura para hablar del cuerpo, la salud mental y los hábitos saludables. En cambio, en generaciones mayores persisten resistencias más fuertes, asociadas a un modelo tradicional de masculinidad que valora la “resistencia física” y cierta distancia respecto al cuidado personal.

La educación y los nuevos discursos de bienestar están ayudando a cambiar esto. Lo cual no viene exento de otro conjunto de problemáticas y dificultades relacionadas a la percepción del cuerpo y a la idea de "fitness" entre otras cuestiones.


¿Crees que la cultura de cuidar la salud personal es más fuerte en mujeres que en hombres? ¿Por qué?

Sí, históricamente las mujeres han sido socializadas en el cuidado, tanto del otro como de sí mismas. Suelen tener mayor contacto con el sistema de salud por cuestiones reproductivas, preventivas y familiares. Desde temprana edad tienen un contacto casi obligado con los servicios de salud sexual y reproductiva, mediante ginecoobstetricia. Además, culturalmente, el autocuidado no se percibe como una amenaza a su identidad, mientras que en los varones muchas veces se lo asocia con debilidad o dependencia.


¿Qué tipo de mensajes o enfoques crees que resultan más efectivos para interpelar a los varones en temas de salud?

Hay que cambiar el enfoque: dejar de apelar a la culpa o la obligación, y en su lugar, vincular el cuidado con la autonomía, el bienestar y la calidad de vida. Es importante que existan espacios de atención más accesibles, menos burocráticos y con un lenguaje que no refuerce estereotipos. 

Funcionan mejor los mensajes que apelan a la responsabilidad, no al miedo. Mostrar que cuidar la salud es un acto de madurez, de cuidado sobre la propia vida, y no una señal de debilidad. En las campañas, también sirven los testimonios de otros hombres, la identificación con pares y la visibilidad de referentes masculinos que hablen abiertamente de prevención, emociones y bienestar. Las campañas tendrían que tener un fuerte componente emocional apelando a la relación entre autonomía del varón y su rol dentro de su red vincular (familia, trabajo, barrio, sociedad, etc). 

Hay que tener en claro que el tipo de mensaje y enfoque va a depender enteramente del grupo de varones al que se quiera apuntar, tanto por cuestiones generacionales como culturales.


2 comentarios


alice12
21 ene

Taking care of health is no longer 1v1 LOL weakness—it’s strength and self-respect.

Editado
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Manuel Henry
03 dic 2025

Story-driven quests help the cowboy safari world feel rich, mysterious, and exciting to explore.

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